Carmen volvió anoche a desafiar a quien pretende decidir por ella. Lo hizo en San Javier, de la mano del Grupo de Teatro del municipio, con una versión propia que llevó al escenario uno de los conflictos más universales: la distancia, a veces mínima y a veces trágica, entre amar y querer poseer.
Escrita y dirigida por José Antonio Navas, Carmen, la flor y la cuerda parte del imaginario de Bizet para construir una historia en la que la libertad de Carmen choca de frente con la obsesión de Don José. Ella quiere elegir. Él quiere retener. Y entre ambos se va tensando una cuerda que, desde el principio, sabemos que terminará rompiéndose.
La propuesta cobra además un significado especial dentro del Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier. El grupo forma parte de la propia historia del certamen y regresa cada edición no solo como memoria de sus orígenes, sino como una compañía que sigue creando, arriesgando y defendiendo su lugar sobre el escenario.
Y San Javier respondió. Cada estreno del Grupo de Teatro San Javier tiene algo de regreso y algo de celebración. Anoche volvió a sentirse ese vínculo entre la compañía y su municipio, con un público que siguió de cerca una propuesta levantada durante meses y que encontró sobre el escenario su mejor recompensa con una interpretación entregada, sólida y hecha desde el compromiso con el teatro.
Ese esfuerzo encontró recompensa sobre el escenario. El elenco formado por Laura Maestro, Ramón Buitrago, Toñi Zapata, José Antonio Tárraga, Ana Díaz, José Antonio Navas, Jacqueline Escolar, Catalina Jiménez, Pilar López, María Gómez y Almudena Pérez defendió con solvencia una propuesta coral, exigente y ambiciosa, en la que cada intérprete contribuyó a sostener un universo marcado por la pasión, los celos, la libertad y el destino.
La actuación confirmó además la evolución de una compañía que no se conforma con ocupar un lugar simbólico dentro del Festival. El Grupo de Teatro San Javier volvió a demostrar que su presencia responde también al trabajo, al compromiso y a una voluntad constante de crecer artísticamente, compartiendo programación con algunas de las compañías y creadores más destacados de la escena nacional e internacional.
El concejal de Cultura y director del Festival, David Martínez, destacó precisamente esa mezcla de historia, esfuerzo y respaldo del público. "El Grupo de Teatro forma parte del origen de este Festival, pero lo importante es que sigue formando parte de su presente. Cada año hay detrás meses de trabajo, ilusión y compromiso para llegar a este escenario con una nueva propuesta, y ver el auditorio lleno apoyándolos demuestra el cariño que San Javier siente por su grupo".
Martínez añadió que "hay algo especialmente emocionante en ver a todo un municipio acompañando a una compañía que siente como propia. El Festival tiene una vocación internacional y recibe cada verano a grandes nombres, pero también tiene unas raíces muy profundas, y esta noche esas raíces han vuelto a ocupar el escenario".
La representación permitió así al Festival reencontrarse con una de sus señas de identidad y al público reconocer el esfuerzo de quienes siguen haciendo teatro desde San Javier, año tras año, con la misma voluntad de crear y compartir historias.
Y mientras el grupo celebraba una nueva noche grande en casa, Carmen volvió a hacer lo que lleva haciendo desde hace más de un siglo: negarse a vivir la vida que otros han elegido para ella.
Anoche, el Auditorio Parque Almansa no solo asistió a una brillante representación. Celebró a su compañía, su historia y la continuidad de un proyecto que sigue demostrando que las raíces también pueden crecer hacia delante.